El cable blindado tiene una capa protectora de metal alrededor del núcleo conductor aislado, típicamente acero o aluminio, para resistir daños mecánicos, humedad y polvo. El cable normal se apoya únicamente en el aislamiento y la funda, es más ligero, más flexible y normalmente menos costoso, pero ofrece menos protección en entornos adversos.
La armadura añade durabilidad en entornos con impactos, abrasión o exposición al exterior. En el interior, el cable sigue estando compuesto por conductores, aislamiento, blindaje y funda, pero la armadura actúa como un escudo físico manteniendo la integridad eléctrica. Dependiendo de la aplicación, una armadura con funda exterior a prueba de intemperie puede satisfacer requisitos ambientales más exigentes, mientras que los cables no blindados destacan en entornos limpios y controlados donde la flexibilidad y la facilidad de instalación son más importantes

Diferencias clave en diseño y rendimiento:
- Nivel de protección: la armadura proporciona protección mecánica frente a impactos y aplastamiento; los cables no blindados dependen de la protección de la funda.
- Peso y flexibilidad: los cables blindados son más pesados y rígidos, lo que afecta la ruta e la instalación.
- Adecuación ambiental: las variantes blindadas se prefieren para exteriores, entornos con polvo, aceites o desgaste elevado.
- Terminación e instalación: la armadura puede requerir glands, conectores y métodos de crimpado/ensamblaje diferentes.
- Costo y mantenimiento: mayor costo inicial pero, con frecuencia, vida útil más larga y menores costos de mantenimiento en entornos exigentes.